Saturday, October 16, 2010

De tal palo... no tal astilla

Siddhartha hijo huyó en medio de una noche sin luna ni estrellas. Estaba convencido de que no habia nada para él en aquél lugar en el que ese hombre -a quien se parecia tanto fisicamente y al que debiera llamar padre- vivia tan miserablemente, pues ¿Quién podía sentirse placido y satisfecho sin los manjares que el conocía y había saboreado tantas veces antes? ¿Quién querría vestir una harapo si podía disfrutar de la ropa más fina, de los trajes más hermosos? ¿Quién podria ser feliz sin el movimiento ajetreado de las personas al tiempo que él estaba reposando en la litera? ¿Cómo podría él, el hermoso Siddhartha, vivir con tan poco si lo merecia todo?

Lo que el joven necesitaba era el escandalo y la energia que bullían en la gran ciudad, por lo que corrió y deshizo el mismo camino que su madre muerta lo había obligado a viajar meses atrás. Llego a la ciudad al alba, y se dispuso a buscar su casa. Cuando la halló quiso entrar en ella, mas los seguidores del Sublime habian cerrado sus puertas. Los pocos que regresaron de la peregrinación decidieron que no recibirían discípulo alguno sino hasta un año después de la muerte de Gotama.

-Abridme. Soy el hijo de Kamala. Mi madre ha muerto en peregrinación y he venido a habitar su casa, que ahora es mi casa.

Sus gritos murieron en el silencio. A pesar de estar despiertos, los discípulos de Gotama que conocían al muchachos se rehusaron a abrir. A diferencia de su madre -que practicaba cuidadosamente el ayuno y todos los preceptos dados por El Sublime- el chico era posesivo y voluntarioso, y no aceptaba 'no' como respuesta a sus caprichos. La avaricia y las pasiones dominaban su corazón y cegaban su juicio.

Uno de los seguidores más jóvenes que vivían en la antigua casa de Kamala se acercó a la puerta, después de mucho tiempo de escuchar al joven gritando.

-Decidme joven ¿qué deseas?- el monje le preguntó serenamente. -A caso no sabes que estamos meditando?
-Quiero que me abran, me dejen entrar y ustedes salgan. Mi madre ha muerto y yo he venido a tomar posesión de mis cosas, de lo que me pertenece.

El monje observó el rostro de Siddhartha hijo, que respiraba con agitación. Buscó sus ojos y vio que el chico decía la verdad y hablaba en serio.

-Oh, hijo de Kamala, ¿es que no sabes que tu madre regaló todo esto?- dijo el joven
-¡Eso es mentira!¡Mi madre nunca habría hecho semejante cosa!- el resentimiento de Siddhartha aumentaba y se veía en su cara.
-Pero si es la verdad. Yo apenas comenzaba a seguir a Gotama el Sublime, cuando ella buscó a los otros seguidores y les dejó todo a ellos.
-Regresenme mis cosas. Mi madre ha muerto y no quiero ser un mendigo. Quiero todo lo que era de mi madre y ahora es mío.

En ese momento, uno de los monjes más viejos salió a la puerta.

-Estas ya no son tus cosas, niño. Estas cosas pertenecen ahora a la enseñanza y práctica de la doctrina de Buda.
-Pero las necesito. Necesito dónde vivir y qué comer. No tengo a nadie que me dé lo que necesito.
-Te equivocas en dos cosas, niño. Kamala cuando regaló sus cosas nos habló de ti y nos dijo de tu padre. Sabemos que ella quería que estuvieras con él-. La voz del monje era serena, pero había un tono de autoridad que hizo que Siddhartha se silenciara.
-No reconozco al hombre que es mi padre, porque es un barquero miserable y yo no puedo ser hijo de un miserable.
-Entonces deja tu orgullo y tus deseos y vuélvete hacia nosotros, como lo hizo tu madre antes que tú. Abraza la doctrina, calla tu ego. Nosotros te abrimos la puerta.
-No reconozco ni ley ni maestro- dijo el joven temerariamente.
-Entonces regresa sobre tus pasos y busca tu camino. Haz aquello que tengas y consideres en tu vida. Adiós Siddhartha.

El monje cerró la puerta y Siddhartha hijo se quedó iracundo. Pero había nacido con estrella, igual que su padre. Vagó un par de días por la ciudad. Al segundo día, mientras se bañaba en el río, el criado de un joven comerciante le habló.

-Mi amo quiere que te acerques.

Siddhartha se acercó al comerciante.

-Te he visto vagando, pidiendo comida. ¿Es que acaso no tienes hogar?

Siddhartha contó su historia y el comerciante se apiadó de él. Lo tomó como aprendiz y lo llevó a su casa.

Pasaron los años y Siddhartha acumulaba riqueza y tesoros para el comerciante. Pronto se hizo comerciante también y su riqueza fue enorme. Sin saberlo, el hijo vivió la vida de su padre. La única diferencia fue que sansara se apoderó de él, pues su espíritu no era puro y no le dejó ver lo importante.

Tuesday, September 28, 2010

Las Máscaras Indivisibles, Intercambiables.... y ahora también Inseparables

La primera letra del manifiesto quedó un poco temblorosa. Esa pausa inevitable en la que el material de escritura fue acercado al espacio de trabajo hizo que la resolución de escribirlo flaqueara... al menos un poco. Por supuesto que tendría que escribirlo. Quería hacerlo si bien por las razones más equivocadas que pudiera dar, pero sentía que era su forma de contribuir al mundo -al menos en el inmediato- de una forma un poco menos pasional pero más personal.

"Nacida de una ligerísima renuencia causada por una menos ligera desconfianza, la incapacidad -innata o adquirida- de conectar con otros seres humanos se ha convertido en símbolo y característica innegable de las sociedades post-modernas, como síntoma evidente de la dialéctica que no da opción de escapatoria: el miedo terrible y el deseo incontenible de 'el otro', de aquellos que es ajeno a la propia persona; y también de otra relación similar: llevar una vida racional es prácticamente imposible en un medio social completamente ilógico, aunque lleno de sentidos múltiples y variados, cortesía de los mismos 'otros', los que causan a cada persona una fascinación indescriptible."

"Dadas las condiciones anteriores, se encuentra el problema real: la inconexión entre individuos pertenecientes a un mismo medio es más usual de lo que se cree. En ése aspecto, gran parte de la humanidad debe saber que tiene algo en común con el prójimo, pero no es así. Cada quién ve al de enfrente, el de atrás, los de al lado como seres que tienen nada de qué preocuparse. Seres que saben cómo reaccionar, qué decir, qué pensar y cuánto y cómo demostrarlo. La pregunta esencial aquí es ¿cómo saber bajo qué reglas se juega con cada individuo con el que un sujeto dado se involucra? Y es que pasando de la cuestión y la perspectiva mercantilista, las relaciones humanas se dan básicamente por negociación. Tal vez no de qué quieres, qué quiero, cuánto vas a ceder tú, cuánto yo y qué estrategias vamos a usar para obligar al otro a ceder, sino estando en el entendido de que todos los seres humanos necesitan algo diferente y están dispuestos a ser alguien diferente con personas diferentes."

"Es factible decir que las personas tienen máscaras para cada individuo con quien cruzan palabra, pero eso no puede ser del todo malo... ¿o sí? Aparentemente es más bien una forma de defender lo que hace únicas a las personas contra todos los puntos en común. Saber que comparten muchas más cosas de lo que creen con los demás -aunque cueste admitirlo- puede lograr que se pierda esa conciencia de lo diferente, de lo privado, de lo que es exclusivamente 'mío'".

"Las máscaras en este aspecto, son como las cortinas de los templos, que cubren los lugares más sagrados a los que sólo el sacerdote puede entrar. Cada persona es su templo y su sacerdote, pues en su vida tiene el derecho y la necesidad de guardar una fuente de poder desconocida a los demás. Una máscara no implica necesariamente una mentira, un engaño o motivo de desconfianza. Lo que sí implica -de forma inevitable- es un forma de preservar la intimidad, de tener el poder de decidir a quién mostrar una parte del 'Yo' y a quién no. Está en la naturaleza humana negarse a hacer algo, aceptar hacer algo y arrepentirse de y por algo".

Thursday, September 23, 2010

Escribir con humor sin liviandad: un homenaje a Germán Dehesa

No cabe duda: los mexicanos sabemos reírnos de nuestras desgracias, de errores y tropiezos –tanto individuales como de los cometidos por esos a los que llamamos ‘gobernantes’-. Reímos incluso de las cosas que nos desesperan, indignan, intrigan y enojan profundamente. Nos tomamos los aconteceres ‘con filosofía’, como dice el argot popular, pues si no se hiciera así, la crisis anímica que padecemos como sociedad sería crónica. Somos en resumidas cuentas, un pueblo hecho de dicotomías, tal y como se describe a sí mismo el periodista, crítico y escritor del populum, Germán Dehesa.

Don Germán se nos fue antes de tiempo. Tenía sólo 66 años, una edad en la que el amor por la vida es algo tan poco común, que deslumbra a quienes lo miran desde fuera. La última vez que publicó en su columna “Gaceta del Ángel” –la cual aparecía en el diario Reforma- nos decía a sus “cada vez más queridos lectores” que estaba enfermo y la sentencia hipocrática se cumpliría a finales de este año, pero que tenía esperanza de poder caer en el defecto nacional: pretendía sobornar a los oncólogos, a las instituciones gubernamentales y a la burocracia en general para conseguir un poco más de tiempo. En pocas palabras, Germán Dehesa no tenía ganas de morirse.

Pocas veces recorrí con la mirada ese espacio entre lúdico y académico, jocoso y serio: era un lujo que me daba cuando la vida escolar y familiar me dejaban tiempo disponible, y siempre era un dulce a la conciencia y al sentido del humor. Era el medio perfecto para poner sobre la mesa los hechos del acontecer político y social, para cambiar de perspectiva y volvernos un poco más críticos. Pero a diferencia de otros columnistas, este hombre dual decía las cosas con ‘conocimiento de causa’, que dejaba muchas dudas sobre su afiliación partidista y que aminoraba con humor negro el golpe del aterrizaje.

Leí cuando era aun más niña un libro suyo: “Los PRIsidentes”. Creo que fue uno de los factores que sedujeron mi atención e interés hacia el ámbito de la política nacional. Claro en sus críticas y evasivo en cuanto su postura personal, Don Germán le brindaba al público elementos para pensar… por cuenta propia. Su irreverencia es uno de los atractivos: se burlaba abiertamente del circo que es nuestra política, de sus normas e instituciones convenencieras y esquivas, de sus actores que saben muy bien cómo entretenernos y al mismo tiempo hacía mofa de sus colegas y del estilo clásico, elevado e intelectual de las columnas que a veces son tediosas y aburridas.

El señor Dehesa era un conversador, un platicador hecho y derecho. Y cómo no iba a serlo si su hermano le enseño desde muy joven a conocer a su audiencia, a mirar a quien lo leía y lo escuchaba, a ser dinámico, a hablar ‘como todos los mortales’ y a no enfrascarse en un tema único. Esta cualidad versátil y accesible hace que se quede con nosotros este hombre, esta pluma, a quien sin duda alguna, extraña(re)mos igual que a “Monsi”.

Thursday, September 16, 2010

Regreso a la infancia... o casi

Por alguna extraña razón -si se puede llamar extraño al aburrimiento en clases- me he puesto a leer el cómic clásico de mediados-finales de los 80's "Calvin and Hobbes" de Bill Watterson. No es por algo en especial, pero esta tira cómica se ha convertido en una de mis favoritas, empatando en primer lugar con "Mafalda" de Quino.

La verdadera historia de mi atracción a estas obras del arte pop no es la más predecible, considerando mi usual recelo a las cosas que son ampliamente aceptadas por las masas. Comenzó con mi acercamiento a la pequeña niña argentina que se quejaba del mundo en que le había tocado vivir; creo que me vi a mi misma en esa caricatura, porque ciertamente... mi gusto por Mafalda se convirtió rápidamente en una obsesión saludable.

Por otro lado, conocí las aventuras del pequeño demonio Calvin y su inseparable amigo Hobbes cuando entré a la Universidad, gracias a uno de los mejores profesores que he tenido en la vida. No recuerdo exactamente qué episodio tenía pegado con chinches a la pared de su oficina, pero creo que era uno en el que el engendro de seis años habla del capitalismo. Han pasado, si mis cálculos no me fallan, casi dos años desde ése primer encuentro, y justamente ahora que mi clase de Economía Política Internacional es una tortura, he re-descubierto las maravillas de estos personajes.

Es un poco irónico, creo yo, que la filosofía esté al alcance de un gran número de personas que no están ni remotamente conscientes del contenido real de lo que las divierte todas las mañanas en los diarios. Calvin y Hobbes tienen nombres de personajes históricos... la mínoría sabe a quienes hacen referencia estos personajes tan divertidos. Menos personas aun entienden por qué algunas tiras dicen lo que dicen... Pero eso no es tan relevante cuando se trata de una historieta. Claro que saberlo la hace mucho más entretenida.

Además del atractivo que tiene para mí por las referencias histórico-filosóficas, debo admitir que Calvin me recuerda mucho a mi misma. No diré si de hace algunos ayeres o de tiempos más contemporáneos, porque eso sería ponerme en evidencia y pues no. Sí, aunque no lo crean, queridos lectores, tengo una parte de puella terrificus que dudo que quieran conocer, pero al mismo tiempo y sólo si quiero, puedo ser un ente completamente angelical. También tuve un Hobbes, una Susie Derkins, un Moe... y profesoras como Miss Wormwood.

Creo que no es difícil que éste comic atrape a cualquier persona, porque nos muestra aquello que nunca nadie debería perder: la inocencia y la ingenuidad de un niño, sus ganas de comerse el mundo con su curiosidad que lo mete en aprietos y esa parte tan tierna y vulnerable que habría que proteger toda la vida.

Sunday, August 22, 2010

José Saramago: Un realista con tintes idealistas...

La producción literaria actual (y por actual me refiero a los últimos 25 años) se ha visto en situaciones por demás, desalentadoras. Hay autores cuya producción es vasta y probablemente tengan varios ‘best-seller’, pero la calidad de su producción es poca y se vende por ser de lectura fácil. Hay otros que tienen pocos libros, que son poco vendidos y su calidad es notable en cuanto a contenido y lo que requiere del lector. Son realmente pocos los que cumplen con las dos condiciones: que tienen una amplia producción bien recibida y la calidad de la mayor parte de su obra es de alto nivel. El portugués José Saramago era uno de esa élite, aunque en México el acogimiento de su obra es menor que en la península Ibérica.

Fue productor prolífico. Incluso se dice que cuando murió –a causa de una leucemia crónica- tenía escritas ya 30 páginas de una novela nueva. La obra de Saramago es compleja, inasequible para muchas personas, pero excelente en toda la extensión de la palabra. Son textos que usualmente no se llegan a entender o interpretar sin prestarles atención especial. No son, por decirlo así, textos que uno pueda intercalar con la lectura escolar y las actividades cotidianas fácil y tranquilamente. Tampoco son lectura ligera: si uno pretende leer “Las Intermitencias de la Muerte” en una sola tarde, se llevará un gran desencanto y seguramente se frustrará muchísimo cuando vea que cae la noche y los avances que logra son menores de lo esperado. No es una característica única de esta novela, pues lo mismo sucede, por ejemplo, con “El Evangelio según Jesucristo”.

Además, José Saramago fue un escritor exigente. Exige de sus lectores apertura de mente y disposición para poner en duda todo, no nada más la postura propia acerca de situaciones radicales en el ámbito social y externas al individuo, ya que también toca temas tan internos y personales como la religiosidad, la Fe, la responsabilidad de tener cuando otros no tienen. Asimismo, requiere cierto nivel de bagaje cultural que enriquezca al texto: sin un trasfondo moral, social, histórico, e incluso filosófico, el lector queda en la oscuridad parcial, en una penumbra crepuscular de la comprensión del eje de sus escritos.

Su estilo es único: describe profundamente, narra detalladamente. Irónico cuando tiene que serlo y en la justa proporción, pero también tiene un lado muy tierno, sensible y profundamente humano; tanto que el lector se encuentra, después de dos o tres páginas, empapado de la situación y sumergido en la empatía que generan los personajes en cada uno de sus libros.

José Saramago sufrió censura. En Portugal varios de sus libros fueron vetados por razones de discurso político. Detractor del sistema, profundo crítico social y político y ser humano comprometido con el ser humano: todo esto se ve a flor de letra en él. ‘¿Qué se gana con ser políticamente correcto si no se ve la realidad sin maquillaje?’ es una pregunta obligada y obligatoria al momento de leer sus libros.

Friday, August 06, 2010

Al fin... el fin de las vacaciones (contd.)

Ya que mamá estaba otra vez al mando de todo, yo me dediqué a planear mi equipaje para mis vacaciones, a dormir, al gimnasio, al servicio social y a leer. En dicho aspecto, estas ocho semanas -en especial las últimas dos- han sido satisfactoriamente productivas.

Del Señor Julio Cortázar leí Papeles Inesperados, una serie de escritos inéditos que fueron hallados algunos años después de su muerte. Tiene versiones diferentes de algunos de sus relatos publicados, cuentos desconocidos, historias, episodios de Lucas... en fin. Es un libro muy recomendable si se cumplen con algunas características: a) el lector gusta del particular estilo de Cortázar; b) si no tiene preferencia alguna por libros consecutivos o un orden específico; c) si no importa que los temas (y los textos) parezcan o estén inconexos. La narrativa es nada menos que excelente, los argumentos complejos y trabajados de una forma más compleja aún. En lo particular, las historias de cronopios me fascinaron. También disfruté de Don Julio Bestiario, una colección de cuentos cortos que traen y convocan cronopios interesantes.

Khalil Ghibran me presentó, por otra parte, un relato más sencillo en cuanto a la forma. El contenido en cambio... profundo aunque fácil de entender. En su libro The Prophet, el poeta nos transmite mensajes de amor que abordan diversos aspectos de la vida. Nos dice en resumidas cuentas que somos productos del amor, y que como tales, debemos contribuir a él. Es un libro hermoso e inspirador que invita a hacer un estudio detallado de la forma en que el lector lleva su vida y a cambiar las actitudes de odio y miedo.

Bertrand Russell habla más o menos de una temática similar en La Conquista de la Felicidad. El autor hace un análisis detallado de las causas individuales de la infelicidad y la miseria, aquellas situaciones que hacen a las personas incapaces de disfrutar y llevar una vida plena. Además, propone algunas soluciones a estas condiciones personales. Es como si diera al lector un espejo en el que están marcadas las manchas en la piel de su rostro y al mismo tiempo le regalara la crema que las desvanecería paulatinamente. Vale la pena si uno busca una felicidad no hedonista.

Del clásico Francisco de Quevedo y Villegas escogí aleatoriamente El Sueño del Infierno, que es en extremo parecido a La Divina Comedia de Dante. En esta ocasión sin embargo, el relato sólo abarca el recorrido por el infierno y hace una descripción detallada de los pecadores que ahí residen para la eternidad. Es un libro por demás interesante, sobre todo si se analiza desde la perspectiva religiosa, ya que muestra al lector un amplio pánorama sobre la religiosidad pública de la época del Siglo de Oro de la literatura española.

De Carl Jung leí varios ensayos, pero el que sustenta el título de favorito es Sobre el Amor y el Matrimonio, que es un libro bastante corto con citas de otros ensayos del psicólogo, aforismos y extractos de cartas personales. Es un libro que presenta el arquetipo de las relaciones amorosas -no sólamente del amor erótico- y de lo que suele ser aquello que mantiene a dichas relaciones en un fluir sano y constante.

Por otro lado, una de las mejores antologías de Oscar Wilde es Complete Short Fiction. Ni qué decir de los cuentos cortos del autor irlandés. Francamente es uno de mis favoritos en el rubro de la literatura fantástica, pues tiene una narrativa sutil y de transición suave entre párrafos. El libro ofrece relatos como "The Nightingale and the Rose", "The Selfish Giant", "The Canterville Ghost" entre otros. Considero que constituye una buena fuente de inspiración creativa, aparte de señalar fallas morales comunes en la época victoriana que siguen vigentes hoy.

Carlos González Muñiz por otro lado enfrenta al lector con sentimientos de persecusión, angustia, confinamiento y represión en La Jaula de Mallik. Este libro contiene dos historias divididas en dos partes cada una. La primera que se presenta trata acerca de la soledad "acompañada" de unos generales, unos soldados y varios prisioneros durante la Segunda Guerra Mundial, cuyo "encuentro" -fortuito o no- los lleva a representar una obra de un dramaturgo nipón. La segunda historia habla acerca de un genio que se siente prisionero de su genialidad y opta por vivir sólo con instintos básicos. Después de una vida de criminalidad, Mallik -director del sistema penitenciario- diseña una jaula con el fin de torturarlo psicológicamente para lograr una readaptación a la vida social. La segunda parte del primer relato es el "background" de la obra de teatro; la del segundo cuento es lo que sucede después con lo que hay en la jaula y con el genio prisionero. Un libro interesante como propuesta de manejo de emociones del lector.

Además terminé de leer -después de mucho tiempo de estar en pausa- El Anticristo. Maldición sobre el Cristianismo de Friedrich Nietzsche. Aforismos, explicaciones, crítica y análisis nihilista -y casi ateísta- de la religiosidad Cristiana. Inspirador si uno es religioso pero duda de la forma en que se vive la Religión y de cómo maneja (y manipula) la Iglesia Católica -y probablemente también la Protestante- la fe y la moralidad de los creyentes, obtenindo así gran poder sobre el ser humano. Pone a pensar, aunque es difícil llegar a una conciliación entre el autor y la religiosidad privada, en caso de tener una educación religiosa ortodoxa y poco abierta al cuestionamiento y a la discusión.

Y sí, reconozco que no pude resistirme a releer a tres de mis favoritos. Habría leído algo nuevo, pero... digamos que mi estado de ánimo ameritaba que volviera a enamorarme del primero, imaginar con el segundo y recordar la versión original del monstruo con el tercero.

Antoine de Saint-Exupéry describió perfectamente a mi hombre ideal en El Principito. Inocente e ingenuo ser que dejamos de escuchar cuando las "responsabilidades" de gente grande se adueñan de cada ser humano, el extraño visitante de un asteroide lejano recuerda al protagonista que "Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos". Alguien que aprecia las cosas simples y que sabe que son las más hermosas, sólo puede ser descrito con una palabra: niño.

JK Rowling escribió hace no mucho tiempo una saga que volvió loca a una generación completa. Los siete libros de Harry Potter recorrieron el mundo y lograron lo que muchos periódicos y algunos especialistas pensaban imposible: que los jóvenes leyeran. Es una historia fantástica con argumentos que puntualizan algunos de los valores occidentales más importantes, tales como la amistad, la lealtad, la lucha por lo que es mejor y el sacrificio que esta lucha implica, además de la búsqueda constante de los méritos propios. En fin, es una saga muy comercial que marcó parte de mi adolescencia, pero que como discurso y medio de difusión de valores es muy efectiva.

Regresar a la novela magistral de Bram Stoker supuso una desintoxicación de la mercadotecnia y lo ridículo que me parecen las versiones contemporáneas del mito del vampiro. Drácula sigue siendo -y conservará ese puesto por mucho tiempo- el mejor libro, serie o película del demonio chupasangre... al menos ése es el lugar que tiene en mi lista de temas y títulos predilectos. En parte por mi afición al terror, al suspenso, a lo sobrenatural y a las supersticiones... y también por mi insana adicción a la mitología. De cualquier modo, me sirvió para comprobar que por más que maquillen y cambien la apariencia del vampiro, yo me quedé en el arquetipo... y en el estereotipo clásico de la criatura.

Como ven, el ocio sí estuvo presente por mi casa, aunque un poco más extraño de lo habitual. Todo gracias a la muerte de mi laptop y la restricción de horario para el uso de la computadora pública de mi hogar.

Al fin... el fin de las vacaciones

Creo que estas vacaciones largas, abrumadoras y completamente desquiciantes me han servido bastante, no nada más para leer, dormir y hacer ejercicio a lo bestia, sino para cosas (un poco) más trascendentales.

Comenzaron con el primer voluntariado que hago. Participar en el Tercer Festival de Cine en Derechos Humanos organizado por Fundación Cinépolis fue algo que me dejó un nuevo nivel de consciencia. Vamos, estaba consciente de los muchos problemas que hay en el mundo concernientes a nuestros derechos fundamentales, pero ver algunos documentales que pusieron la realidad en caliente... me movió el piso. Me hizo considerar que un cambio -o muchos- en mis perspectivas de vida eran necesarios.

Para empezar me di cuenta que este blog debe volverse más abierto a temas y formas. O sea: ya no me voy a clavar en mis melodramáticos aconteceres del corazón. No fue precisamente sencillo llegar a esa conclusión (un poco lógica), pero creo que es lo mejor que pude haber pensado. Hacía fácil tres meses que no escribía algo, por una cuestión más que nada evasiva; y cuando me percaté del hecho e intenté remediarlo, entendí que simplemente no puedo seguir tirándome al drama y al llanto. Lo que sucede, pasa y punto. Escribirlo suele ayudar, pero creo que un blog no es el mejor lugar para el análisis personal. Claro que de vez en cuando (entiéndase MUY ocasionalmente) puedo postear algo por el estilo, siempre y cuando no se convierta en una vorágine de la que no pueda escapar.

Creo que esta nueva fase tuvo origen gracias también a un acontecimiento "importante": mi hermana y mi madre se fueron de viaje tres semanas. Ya sé que no suena impresionante, pero la situación (aunque no es muy complicada) fue nueva y me desequilibró. Me quedé sola con mi abuelo, un hombre -o mejor aún: un niño impertinente- de 84 años que pretende hacer las cosas a su manera; mi papá -una persona de trato difícil, por decir lo menos- cuyo horario me transtornó toda la vida; y mi hermano -un puberto insoportable- a quien quiero mucho pero que simple y sencillamente no tolero por grandes cantidades de tiempo; además del personal doméstico (o como mi madre las llama: asistentes domésticas), que aunque si fue un aliviane ENORME tenerlas, también contribuyeron a algunas situaciones complicadas.

Lo que más patidifusa me dejó fue que mi mamá me dijo: "Te entrego mi casa. Tú te tienes que encargar de todo: súper, comida, aseo, lunches, desayunos, pagos, etc. Además tienes que ver que tu padre lleve a la escuela y no mate a tu hermano y TE EXIJO que no los matrates (hablaba de los tres varones). Tienes que ir al médico con tu abuelo y pedir su medicamento. Y te encargo el negocio. No quiero que dejes tus cosas de lado, pero espero regresar y encontrar todo en pie".

Confieso que encontré este sermón muy intimidante. Pero, ¿qué podía hacer, si ella ya tenía un pie en el taxi del aeropuerto y yo estaba a punto de irme al gimnasio? Asentí, les desée un buen viaje y me fui. Empecé la semana decentemente: el miércoles se complicó por la ida al súper sin coche y con presupuesto limitado. Logré hacerlo sin causar un crack financiero, aunque el viernes tuve que recoger al enano y completar las compras que, de haberlas hecho el miércoles, me habrían ocasionado transtornos en el transporte. Así llegamos al fin de semana, en el que el viaje al negocio fue una aventura.

Me explico: cuando estoy en el Estado de México, mi papá me da permiso de manejar, siempre y cuando vaya acompañada de un adulto (lo cual me enoja bastante porque yo YA soy considerada como tal). Mi tío -quien fue el que me enseñó a conducir y que trabaja en el "changarro"- me encubre y me deja manejar yo solita. Total que me fui con la camioneta familiar a dar mis vueltas de práctica al centro del pueblo bicicletero (en realidad es una ciudad de poco más de 5,000 habitantes), y como era de esperarse... me perdí. Yo supongo que en realidad no me quedé en el pueblo, sino que en algún lugar tomé una vuelta equivocada y me llevó al pueblo vecino. Así que manejé por carretera sin darme cuenta. Regresé unas tres horas más tarde, rogando al cielo que a mi padre no se le hubiera ocurrido ir al establecimiento en una visita sorpresa. No fue el caso, por lo que cuando fue a recogerme para regresar a la ciudad, le conté la versión aceptable de los hechos: mi tío me guió en carretera.

La semana número dos pasó con menos altercados. El súper fue más fácil porque sólo era comprar frutas y verduras y algunos lácteos. El enano se quedó en casa un par de días y no tuve que ir por él a la "secu". Las asistentes domésticas arreglaron sus problemas entre ellas. Sólo un inconveniente mayor: La ida al banco y los depósitos y pago de inscripción y demás. Otra vez el presupuesto desde dentro de casa estaba limitado, y aunque ya tenía dinero, me inquietaba que no cuadraran las cuentas del negocio. Hice malabares, pero conseguí cubrir los gastos y tener un pequeño remanente. Sin embargo, la tensión en casa se sentía: papá molesto por tener que esperar al enano en las mañana y llegar tarde al hospital. Enano cohibido por hostilidad de papá. Abuelo irritable por querer hacer "arreglos" en la casa y mi negativa disfrasada de excusa. Evadimos los problemas un poco y tratamos de poner nuestra mejor actitud y disposición para convivir armónicamente. Además, mi nerviosismo se vio acrecentado por mi desición de manejar la camioneta en la ciudad sin decirle una palabra a mi papá.

La tercer semana fue mejor: mi hermano terminó el curso, por lo que los niveles de estrés de mi papá se volvieron inversamente proporcionales a los míos. El súper lo hice en tiempo récord. Comenzaron a importarme poco los balances generales del negocio y la situación mejoró un poquito. Un pequeño accidente al volante ocurrió: me chocaron en un alto. No pasó a mayores, y no permití que amedrentara mi estado anímico. Pero mi abuelo me sacó de mis casillas a mitad de semana: no pidió su medicamento en su consulta y me echó la culpa a mí. Fue una discusión absurda y frustrante, porque en realidad marcó mi conversión a ser el chivo expiatorio. No me molestó la posición porque llevo varios años siendo la disidente oficial de la familia, pero el que pretendiera que hiciera todos los trámites y recordara lo que toma... Ni yo me acuerdo de tomar mi medicamento, como que querer que esté al tanto de los tratamientos de otros es demasiado pedir. Para el sábado yo ya estaba pidiendo de rodillas que regresara mi mamá, y cuando llegó al aeropuerto el martes... fui la persona más feliz.

Esto me sirvió para otras varias cosas. Me dí cuenta que ya puedo administrar una casa. Si tuviera una fuente de ingresos, podría irme de mi casa, poner un depa y llevarlo a la perfección. También me percaté de cuantas cosas hace mi mamá por mí y lo difícil que es coordinar la vida de varias personas. Aprendí cómo tocar temas delicados con mi papá. Y algo que tengo que seguir prácticando: a no dejar que las actitudes y las vibras de otros me afecten.

Saturday, June 12, 2010

Eheeeem...

"Después de varias (en realidad demasiadas) semanas de autoindulgencia y falta de espíritu creador, supongo que es buen momento para explicar la ausencia de todo y nada; sobre todo porque he tenido un millón de cosas qué decir, pero como siempre y para romper la costumbre, se ha subido el grado de paranoia. El peso de las declaraciones que siguen es francamente impactante, más que nada por la ligereza -o liviandad- con las que he de tratarlas y la trascendencia que tienen en la vida de una persona. No pretendo ahogarme en un vaso de agua, pero creo que es necesario escupirlo todo de una buena vez, considerando que pocas personas han de leer esto."

Suspiró. La realidad es que nadie leería nada de lo que publicara. Si fuera un poco más realista (cruzando ligera y subrepticiamente la línea que separa la realidad del pesimismo) y tuviera dos grados menos de orgullo, reconocería que se había equivocado de camino. Decidió continuar con la aventurada columna -que parecía más una entrada de Diario de alguien de secundaria que un ejercicio para su clase de Análisis Literario- para evitar malintepretaciones que después le harían hervir la sangre como agua para pasta. Amaba su carrera y la profesión que había escogido: le encantaba enterarse de todo y poner su acidez y sarcarso a trabajar en equipo con su capacidad de análisis, aunque si se decía las cosas honestamente, sabía que su forma de escribir no era la más accesible.

"Hace unos cuantos días, encontré a una persona inquietante. Parecía normal y joven, aunque se le veía con cansancio y hastío. Se me hizo un claro ejemplo de la insatisfacción y del inescapable mal de la postmodernidad capitalina. Osé hablar con este ser humano, llendo en contra de mi usual timidez y reserva. Hicimos platica leve que duró poco tiempo, por lo que me cayó como balde de agua fría que tan rápido como le hablé, nuestros temas de conversación se hicieron más profundos. No sé la razón de esa 'confianza', inusitada e inesperada como un día soleado a la mitad de una temporada de lluvia. Lo que sí sé es que cuando nos despedimos, la mirada que vi en sus ojos era más inquietante que al principio. Como que se revolvió algo en su interior que no sabía interpretar, y tal vez pretendía que yo lo hiciera. He de confesar que soy muy inhabil para interpretar a las personas: nunca puedo decir qué pasa en sus cabezas en un momento, mucho menos saber sus intenciones. En realidad, el punto que busco resaltar es mi incapacidad innata de conectar con los otros."

Dejó escapar otra bocanada de aliento. El ligero aroma a café que pendía del aire a su alrededor le recordó la necesidad de rellenar su taza, después de hacer una escala técnica allá-donde-todo-mundo-va-solo. Así que, levantose de su silla, caminó unos cuantos pasos lejos del escritorio, extendió los brazos en cruz y se estiró. De inmediato rió entre dientes, como para que su imaginaria compañía se enterara de que había pensado algo pero que no supiera qué pensaba acerca de lo que había pensado. Cambió de postura, y arqueó la espalda. Rió de nuevo. Esa mañana sería una larga y frustrante, pues su imaginación e ingenio estaban más dispersos de lo usual. Le tomaría todo el día escribir una columna que usualmente no le llevaba más allá de un par de horas.

Así que se aventuró a salir de su santuario, descendió las escaleras en una confunsión alucinante, cruzó la sala y el comedor creyéndolos parte de una jungla insalvable de muebles y adornos y fotografías vergonzosas. Escabullóse a la cocina en medio de una batalla por supremacía entre jabón, escoba, pies y mosaicos que se resistían a la limpieza religiosa de los viernes. Al salir campante y llegar a su objetivo, llenó su taza favorita -la de los "Caminos de Michoacán"- de aquella bebida de dioses, negra como sus pensamientos más delirantes. De pronto se dio cuenta de que la Odisea para llegar de vuelta a sus aposentos sería aún más complicada que la de salida... sobre todo si quería llegar con el botín intacto.

De tal suerte que se armó de paciencia, calculó cada uno de sus movimientos y se dispuso a ejecutarlos con presición milimétrica. Cuando salió de la zona minada por charcos de jabonadura sin haber derramado una sola gota de café, se atrapó pensando en el orgullo que habría causado esa suerte de pasos de haber sido practicante del ballet clásico. Reanuda la marcha a toda prisa; las ansias de terminar la tarea aumentan a cada segundo, al igual que la indecisión acerca del contenido.

"Tanto como incapacidad... no. Creo más bien es una ligerísima renuencia causada por una menos ligera desconfianza. Créanme que es un tema recurrente de autoanálisis y autodiagnóstico... o mejor dicho: obsesivo. Y es que subraya y resalta la parte más dialéctica de mi: un miedo terrible al otro y un deseo incontenible de tal; pero como es de esperarse: en la vida cotidiana, la lógica y metodología brillan por su ausencia. Claro está que los intentos de moverse en dicha región racional se ve frustrada al vivir en sociedad, cosa que es altamente inevitable... por más que se quiera lo contrario. A veces me encuentro tratando de dilucidar esta inconexión terrible entre los demás y yo, pero la respuesta siempre se me escapa entre los dedos."

"La observación empírica de este fenómeno me ha tomado por sorpresa, dado que es más usual de lo que en verdad podría sospecharse. En ese aspecto, gran parte de la humanidad sabría que tiene algo en común con el prójimo. Pero no es así. Cada quién ve al de enfrente, el de atrás, los de al lado como seres que tienen nada de qué preocuparse. Seres que saben cómo reaccionar, qué decir, qué pensar y cuánto y cómo demostrarlo. Creo que la pregunta esencial aquí es ¿cómo saber bajo qué reglas se juega con cada individuo con el que nos involucramos? Y es que pasando de la cuestión y la perspectiva mercantilista, las relaciones humanas se dan básicamente por negociación. Tal vez no de qué quieres, qué quiero, cuánto vas a ceder tú, cuánto yo y qué estrategias vamos a usar para obligar al otro a ceder, sino estando en el entendido de que todos necesitamos algo diferente y estamos dispuestos a ser alguien diferente con personas diferentes."

"Vamos, podría decirse que tenemos máscaras para cada individuo con quien cruzamos palabra, pero eso no puede ser del todo malo... ¿o sí? Considero que es más bien una forma de defender lo que nos hace únicos contra todos los puntos en común. Saber que compartimos muchas más cosas de lo que creemos con los demás -aunque nos cueste admitirlo- puede lograr que perdamos esa conciencia de lo diferente, de lo privado, de lo que es exclusivamente 'mío'."

Miró su archivo de Word 2003 y se sorprendió. Había llenado las cuartillas requeridas... y aún no había terminado lo que quería decir. Estiró el brazo derecho y agarró su diario, la pluma fuente de tinta azul con la que escribía y comenzó así a hacer su propio manifiesto: El Manifiesto de las Máscaras Indivisibles e Intercambiables...

Monday, March 29, 2010

“Por favor… sólo te pido por favor, deja de recordar un ‘nosotros’. Deja de pretender que no me conoces, que no has leído por completo mi ser y que no has dejado tus pensamientos escritos en mi sangre. En lugar de simular, búscame en los márgenes de tu vida, en los rincones más oscuros de tus deseos inconscientes, en los momentos del día en los que te odies por no controlar el indescifrable impulso de ira que te llena y te desborda… El cristal con que me miras, inerte y frío, no depende de mí. Quiero creer que a tus ojos soy como la rosa que espera pacientemente a su asesino: irradiando belleza, le señala el camino por el cual ella ha de exhalar su último aliento.

“No pienses más en mí… pero toma la decisión de sentirme: deja a mi aroma embriagarte, permite a tus manos vagar, escucha mis suspiros llamándote, abre tus labios y saborea mis límites, mira con cuidado y captura la imagen del momento en el que me muestre más vulnerable y débil. Dejaré que lo uses ése instante a tu conveniencia, pues no hay otro al que yo prefiriera como verdugo. Vuélveme loca, hazme gritar, sé la causa de mis interminables lágrimas. No me importa qué hagas fuera de mi vida pero cuando regreses, asegúrate de hacerlo por la puerta de atrás, sigilosamente y en secreto, para que la ansiedad que siento cuando no estás y te extraño se mantenga eterna.

“Vuélvete violento y pasional y posesivo y todo lo que quieras. Escribe mi destino con la ligereza de tu beso; firma el acta de mi perdición con tus manos ásperas apretando mi cintura. Diseña un castigo para mi traición después de dirigirme tu mirada siempre impávida. Piensa en una forma en la que expíe mis apetitos más prohibidos mientras me privas de razón con tu aliento sobre mi piel; una estrategia que me haga pura a tus ojos de nuevo. Crea en mí la necesidad de estar contigo, de no darte la espalda otra vez. Transfórmate ante mis ojos; conviértete en una criatura muy aterradora, en el mejor y más refinado depredador con el que me pude haber encontrado jamás. Saca de mí el deseo de ser tu presa, de dejarte matarme y jugar con mi cuerpo a tu voluntad.

“Inspírame a crear mi propia religión en la que tú serás El Salvador, El Que Perdona, El Que Trae el Fuego a la oscuridad de mi blasfema vida. No me des alternativas mas que la de adorarte, la de dedicar mi vida a tu existencia. Confúndeme tan bien, tan fuerte, tan profundamente que lo único que sea yo capaz de ver sea a ti. Borra de mi mente cualquier otra oferta que pudiera tener… Convénceme de que fui hecha para estar contigo y para ti…

Monday, March 15, 2010

"Please, just please... stop remembering an us. Stop pretending you do not know me, that you have not read me all over again. Whichever crystal everyone sees me through does not depend on me. Instead, search for me in your present sidelines; in the darkest parts of your unconscious wishes; in that hateful moments of the day in which you cannot control that outburst of undecipherable rage... I am just like the rose that is awaiting patiently for its murderer: beauty radiating, signalling the way she will be taking with her final breath.

"Think of me no more, but make a decision to feel me: let you rough hands wander, let my fragrance inebriate you nose, open up your lips and savour all of my edges, listen to my sighs calling your name, keep the image of me in whatever moment you catch me vulnerable and weak. I will let you use it to your advantage, because there is no one else I would rather have as a tormentor. Drive me crazy; make me scream, be the cause of my endless tears. I do not care what you do out of my life, but when you come back, be sure to do so through the back door, silently and undercover, just so you can make the anxiousness I feel whenever you are not here and I am missing you a never-ending sensation.

"Become violent and passionate and possessive and what-else-not. Write my fate with your feather-light kiss, sign the act of my perdition. Design a punishment for my betrayal, a way to expiate my forbidden desires, a strategy to make me pure to your eyes again. Create in me a need to be with you, to never turn my back on you again. Transform right in front of me, turn into the scariest creature, the best and most refined predator I could have ever met. Draw up in me the longing to become your prey, let you kill me and play with my corpse as you want.

"Inspire in me the call to create my own religion in which you are the saviour, the one to forgive, the one to bring light into the darkness of my sinful life. Give me no alternative options but to worship you, to devote my life to your existence. Confound me so good, so hard and so deeply that all I can see ever again is you. Erase from my mind any other offers I might have, convince me that I am only mean to be with you, for you...

Monday, February 15, 2010

un minuto, por favor...

"Bien, creo... que todo ya fue dicho en silencios y omisiones, en ausencias y desprecios, en litros de tinta que escurren por la piel de esta poetisa, en desolaciones disimuladas y máscaras de tranquilidad. Sé a la perfección que escribir de nuevo es sólo una excusa para no dejar ir: escribo sin embargo.

"No es que me aferre a tu despedida, pretendiendo que sigues aquí, buscando por todos los medios verte a mi lado, infundando mis locuras en deseos estúpidos y dejándolas volar al terreno del olvido. Y entonces... ¿qué es? La existencia de un algo que se niega a morir así como así, dudando de su intención, preguntándose a sí mismo si es en verdad, existe o sólo es una ficción más de mi cabeza.

"Claro, me ha (¿he?) vuelto cursi a regañadientes, persiguiendo mariposas ilusorias, irrisorias desde el pensamiento, volátiles y perpetuas cuando me hallo a solas, hundiéndome en las ensoñaciones al calor de una inusualmente cálida tarde de invierno, en la que medito si ir a tu encuentro casual o sólo desvanecerme en mis aposentos: los dominios de esta princesa sin reino alguno.

"Vaya que ya no cuestiono las razones inesperadas que me mueven a aparentar ser lo que soy y lo que no soy también... un amasijo de contradicciones... o una madeja que no tiene ni principio ni fin... o un río que espera que te bañes en él todos los días, siempre diferentes ambos... llamadlo como quieras, pero llámalo de algún modo, porque sé que esto es tan real como lo somos tú y yo...

"Con eso podría decir que entonces es inexistente, mero producto del inconsciente aburrido y hastiado de la monotonía de esta obra de teatro que no tiene intermedios ni escenas ni actores visibles, de tantas meditaciones y sinsentidos sin editar. No es conveniente quedarme con esa premisa, porque luego me absorbería el pesimismo que en ella está implícito... habrá que caminar, consecuentemente, por las praderas especulativas de probabilidades infinitas a las que esta ciega aspira sin conocerlas siquiera.

"Me pregunto en este instante... ¿Cuántas millas que camine serán necesarias y suficientes para convertirme en una persona diferente? ¿Acaso se puede? ¿O de nuevo estoy poniendo excusas y evasivas?

"Confieso que no soy quien puede decir las cosas de frente y a la primera... que soy obtusa y nada (¿cero?) perceptiva... que sonrío para comprarme ideas que no son mías y que tal vez nunca cuadren con mi cambiante cosmovisión, pero aquí entre nos, en confianza y con toda la libertad que mi barrera del lenguaje y mi evidente falta de léxico me permiten...

"Considero seriamente que puedo dedicarme al teatro... Teatro Shakespeariano si he de precisar... drama, drama, drama... curioso es que siempre encuentro algo de lo que quejarme, algo que me permite descargar kilos y kilos de sarcasmo, ironías y acidez que me corroen por dentro... y creo que lo sabes... ¿O no?

"Vamos que mis descripciones son ambiguas y autorreflexivas... tal vez mi ente ¿es? un texto estético... y si no mi ente, por lo menos lo son toda esta sarta de tonterías escupidas aleatoriamente y sin mas razón de ser que ser.

"En algún tiempo pasado, presente o futuro, probable y equidistante al instante anterior, me dijeron que parezco mariposa... o abeja... no es casual, pienso yo, ya que mi nombre en griego significa precisamente eso: abeja...

"Situación paradójica: cambio de intereses, actividades, actitudes y demás aspectos definitorios (¿definitivos?) de una persona más rápido de lo que puede cambiar el rumbo del viento... o en su caso, el clima de la Ciudad de México...

"Tal vez esta metrópoli caótica y desenfrenada ha tenido más impacto en mí de lo que había supuesto. De entrada está sobre poblada y no hay orden en sus calles que son como los canales por los que fluye el tránsito de mis ideas, tan dispares, plurales y eclécticas como gente en este lugar que amo como a mi vida misma.

"Pero... volviendo al tema en cuestión... que por cierto, ya olvidé cuál era... ah sí, decirte que quizá agradezco ciertas omisiones como la que haces tú de mí..."

Saturday, January 16, 2010

Siento y no siento la piel, carcelera de mi alma; la sensación de encierro es insufrible, intolerable de vez en vez. Soy como un pajarillo recién capturado golpeándose contra los barrotes de su jaula, sabiendo de antemano lo fútil de sus intentos de escape, acongojándose con las añoranzas de su vuelo en libertad. Y sin embargo, me hallo entumecida de los estímulos externos: no siento los rayos del sol quemando dicha barrera, ni el suave viento que me toca toda, ni la humedad de la tierra entre mis dedos mientras huyo de todo lo que pretende proteger lo que sé que no soy.

A pesar de esto, hay un tiempo, algunos momentos en los que no siento y siento; son cuando estoy contigo, estás conmigo, estamos juntos amor.

La piel de muchos tonos distintos de mi cuerpo se vuelve papalote: artífice de mi liberación instantánea, efímera y entonces no siento la melancolía de una soledad autoinfligida ni el recelo involuntario por el contacto con lo desusado; son tus dedos, tus labios diseñadores del artilugio, tus pupilas miden cuidadosamente la profundidad de las mías, la urgencia de la necesidad de escabullirme, las ansias de volar lejos. En ese instante de encuentro siento fuego helado asesinando todos mis instintos de huída, dulces sacudidas de las murallas erigidas en torno a lo que más cuido, la textura de una pócima que paraliza y exalta el palpitar de mis nervios y el ritmo cadencioso del corazón que se vuelve uno con el mundo, intentado comprender al tuyo, amar al tuyo, cuidar al tuyo. Tu hablar parsimonioso arrulla tiernamente la inquietud de mi delirio paranoide, la tibieza de tu mano resucita mis ganas de cubrirme de ti.

Pero se desvanece todo un segundo después de haber empezado, y volvemos a los juegos, al andar escurridizo, a las evasivas de permanencia, volar y correr… a la existencia disimulada de algo incomprensible y nuestro…

Saturday, November 28, 2009

An apology to your absence...

Seven weeks. It’s been seven weeks since I couldn’t control my insecurities and my jealousy. As unfounded and unreasonable as those feelings always are, they were all it took me to completely ruin whatever little happiness my life had. I was, am desperately hopeful that this situation at least bothered you a tiny little bit. However, as time goes by, I can only see that it meant nothing... that I meant nothing. And though you were my best friend, the one that advised me not to fall in love for you, you just let me act as stupid as I am. I left without any reason or explanation, thinking that you would get worried and call, that you would show how important I am... was to you. But it never happened.

Just three weeks ago, I broke down. All my pride and pretended sufficiency crumbled when unconsciously, my fingers dialled your number. Believe me, I did try to repress and suppress the urgency to contact you. I confess that your indifference hurt me and my defence mechanism came into action, trying to convince my self that I shouldn’t care if you didn’t. Then again, the irrational part of me has always won over what I know, or think, that I should do. I tried to come home to you; I embraced you in front of everybody, trying to make you see that my surrender was unconditional. Perhaps that was my second gravest mistake, for you had explicitly asked for no public signs of affection. But I couldn’t really help myself when I missed a little too much your skin and your arms around my body, so I tricked my mind into believing that you had returned my hug.

For four weeks, my heart had been tortured: freezing with your complete lack of interest, your scorn, your coldness and yet, whenever I saw you, it burst into fire with all my hurt, my forgiveness and the love I feel for you, even though I’ve always known you despise it. I whispered in your ear a request my head had prohibited.

“I need to talk to you. I don’t want, I NEED to talk to you. I miss you so much…”

Your response was as evasive as I knew it would be.

“Give this week. Right now I have more pressing matters in my mind.”

I told you I would wait, meanwhile, time continued to scurry away. One day... three days... the weekend came and went and I didn’t hear from you. I began thinking that you had forgotten all about me, that maybe I had really messed things up; that’s when I decided to just [leave; to never disturb your life again, given as you had already erased my existence from it and you were trying to erase yours from mine. Consciously or not, everyday you slither away from me, you are cutting my soul. Bit by bit, you're leaving the hole of your absence; my hollow chest is where the rest of my body and existence are joined together. Each glimpse my eyes catch of you is a drop of acid to the remains of my heart...

To this day I am waiting. In my dreams you keep coming back, holding me and saying that it doesn't matter what I did; that you forgive me and that you will, in time, trust in me again; that you won't ever let me leave and that you will be patient and shake some sense into me or wait for me if I ever do that once more. Whatever it is left of my heart still consumes itself in the flames of the love I have for you.

I'm sorry, and I miss you so, so much...

Sunday, August 30, 2009




Fue una tarde de otoño, luminosa y fría; cuando tu suave voz y apacibles frases llegaron a mis oídos. Me sedujo tu tranquilidad, la profundidad de tu mirada, la extrañeza de tu pensamiento. Acentuaste mi curiosidad de ti cuando me hablaste de mí desde un primer encuentro. Te volviste mi misterio personal, el acertijo que plagaría mis noches y tus días.

Lo inimaginable sucedió entonces, en un clima gélido, estéril, germinó un sentimiento diferente de una amargura que había crecido como la hiedra en un jardín abandonado.

Fue un milagro el que hiciste en mí, una maravilla lejos de lo natural, más allá de lo etéreo, menos visible que el aliento que quise soplar sobre tu piel. Me entregué a ti sin que lo supieras, fui tuya sin reservas desde entonces. Sin señal alguna fuiste apoderándote de un pensamiento obsesivo, violento, de intensidad interminable. Así es nuestro sexo: intenso, indomable, es nuestra energía violentada.

Pecaminosos, mis sueños te han buscado en cada hora de sosiego y oscuridad que me ha acorralado indefensa, sorprendida, desprevenida a la eterna tentación que son para mi tus labios que recitan una poesía tan volátil como el viento, que quisiera acariciar lánguidamente con los míos; los mismos que son un tormento con una sonrisa pícara, que son inspiración y arma letal.

El cálido tacto de tu piel contra la mía, el tempo de nuestros corazones marcando la cadencia de nuestros movimientos, la sincronía de la obra y del poeta en su máximo esplendor; la oración dedicada al otro en un intento de perpetuidad. Actué en ese instante la obra que me arrastró a un mar cuyas olas me cubrían de pasión y vacíen sobre nosotros su humedad salina; un mar cuyos estruendos son los nuestros, que retumban buscando el refugio de la negrura de la noche en la que somos: eres y soy.

Y es en ésa humedad en la que nos encontramos desnudos, dibujando estelas, trazos que son las letras de aquel deseo, son las notas de ese orgasmo, los hilos de un tapiz con forma de tu silueta angulosa, el rumbo dirigido de nuestras manos explorándonos. El éxtasis lentamente da lugar a la paz que sólo encuentro entre tus brazos, cuando el silencio es nuestro mensajero, cuando la poesía quedo tatuada en nuestra piel, unida todavía por los signos del imposible.

Hay noches que sólo hay imágenes de ti, hay días que traen tu aroma, hay horas que me hacen buscar tu aliento, hay silencios que quiero nadar contigo, hay en ti mares en los que debo ahogarme sin pensar en nada mas que en ti...

Tuesday, July 07, 2009

Magia, al momento de pensarte, en el instante preciso en el que, con tu fuego, comienzas a enredarme en una espiral que desciende a lo más oculto de tu ser. Piel que incita, piel que provoca, piel que hipnotiza, piel que conquista.

Poesía que es chispa y tú, poeta, amo de mi mirada perdida, regálame un soplo de tu vida y un papalote hecho del lienzo que sólo en sueños es refugio de nuestra historia. Despierta al recuerdo de mi voz hablando incoherencias que deleiten tus oídos distraídos.

Una caricia mía mando a tu piel, y mil más viajan por el espacio sideral al último rincón de tu alma... Guárdalas celosamente mientras estés lejos de mí, navegante. Saca una de ellas cada noche y toca tu melodía pensando en mí; úsalas también como cobijo durante las noches de melancolía y nostalgia.

Recuérdame entonces:
perenne,
difusa,
intensa,
i N t E r M i T e N t E…

Yo estaré aquí a tu regreso, con Penélope a mi lado haciéndome compañía en tu larga ausencia.

Llegarás al puerto hacia donde mira mi ventana. Iré corriendo entre las sombras de una noche sin luna a reunirme contigo, corazón. Te estrecharé entre mis brazos y veré en tus ojos, como siempre, un sendero de luz con destino al infinito. Y entonces sí, podremos viajar por la claridad imperturbable, sin desdeñar al tiempo la cadencia de la oscuridad inquieta...

Tuesday, June 23, 2009

¿Te importaría morir en mis brazos? ¿Sucumbir a la tentación que presenta mi oferta pasional? ¿Entregarte a la volubilidad de mis deseos? ¿Dejarte robar un beso por mis labios furtivos y asustados, perennemente asediados por dudas de sí? ¿Alimentarías un alma que se ha ido hacia tu luz?

Ríndete y déjame rendirme. Acepta como tributo mi corazón palpitante.

Guarda sus secretos como si fueran versos; cuida de él como si fuera lo más bello que te pudiera entregar. Nunca cuestiones la pureza del sentimiento que te regalo sin que lo pidieras. Es genuino, es sensible... Es como yo: intenso, confuso, indeciso e irracional, pero siempre constante, presente en las orillas, eternamente ahí... Déjalo ser faro, ser sostén, ser... inspiración...

Y entonces así, rendidos y desnudos, busquemos aquella ruta al paraíso, encontremos el número infinito, la razón primera de todas las cosas... convirtámonos en el centro del universo que se reduce a dos... Deja que el roce de tu piel contra la mía sea lo que cubra nuestra intimidad, que la luz de tu mirada nos alumbre...

Hoy mi sange fluye fuera de mis venas: corre por mis mejillas,por mis manos; por mi torso sediento de tu piel. Brota delicadamente por mis labios secos, por mis ojos desvelados, por mis pies andantes de rumbos tuyos que no llevan a ti...

Hoy el manantial de mis ilusiones se duerme en aras del sosiego, que será cierto cuando no seas más barril sin fondo...

Sunday, June 14, 2009

Después de leer, lloré. Lloré de rabia, de desconcierto, de desolación. Pero sobre todo, lloré de amor sin esperanza. Tragarónme mis lágimas, me encerró mi corazón marchito y en la soledad del cautiverio recordé aquel sueño... la imagen del mar que con toda su fuerza, me hundía sin poder salir.

La angustia que se llenó de silencio, el miedo que tenía sabor a sal, la opresión aguamarina que se cernía alrededor de mi pecho se volvieron el instrumento de un fallido intento artístico... y del comienzo del final de mi sensatez.

Me encuentro en la oscura soledad de mi habitación, rodeada de velas, arrullada por un murmullo ininteligible, envuelta solamente por la luz de una luna menguante y el aroma de un recuerdo vago y difuso, que tal vez sea sólo un delirio del alma moribunda que todavía se aferra a mí...

¿Cuán dulce puede ser la agonía? ¿Cuán agradable es la tortura de la ausencia? ¿Qué tan placentero será el morir a la sombra de unas ganas locas de besarte y una consciencia que lo impide?

Me pregunto porqué jugaste así, con reglas inconstantes; inconstantes como tú; como tus palabras dirigidas a mis oídos; como tus miradas que me buscaban; como la luz en tus ojos, que jamás llegué a ver con la luna sobre tu cabeza. Inconstante como mi respiración cuando estás cerca; como mis pasos de baile a la cadencia de tu mando; como toda mi vida cuando gira en torno a ti...

Sale de mi cuello un gemido de tristeza cuando comprendo que tu naturaleza es ésa: probar, inquietar y volar lejos. Y es precisamente tu naturaleza la que ha dejado a la mía tirada sobre la sal de la arena sin mar, luchando por sobrevivir con una herida de muerte en el corazón. ¡Qué bondad ni qué ocho cuartos, si cuatro de esos ocho me faltan para borrar dudas y pecados del libro de mi vida! ¿Cuanta ingenuidad puedo cargarme sin parecer más ilusa de lo que soy, persiguiendo algo que es mucho más veloz que las alas que impulsan mi deseo...?

Tuesday, June 02, 2009

... Que a la hora que llegues y no aparezca yo para curarte no llores, sino que sólo susurres todo aquello que canté en tus sueños; que me hables desde el silencio de una habitación vacía; que las ondas sonoras de tus suspiros más callados provoquen corrientes frías sobre mi cuello rígido; que la suavidad de tus labios arrope el helado palpitar de mi corazón ingenuo en un torbellino de pensamientos astutamente crueles; que la calidez de tu dulce piel nutra ilusiones vanas y sinsentidos importantes para una existencia volátil; que la más débil de tus exhalaciones sea suficiente para que me empujes, para que caiga al oscuro abismo de la desolación; que seas mi extraño bien conocido y yo prometo ser tu conocida más escurridiza...

Jamás dudes de mi presencia sin estar, y no te tomes como segura mi lejanía disimulada.

Estaré ahí. Presente entre las sombras de tu cuerpo y la opaca luz de tus ojos iluminará mi espalda desnuda, violenta y agresiva como la mirada que diriges hacia mí a través de la habitación llena de gente borrosa, totalmente incorpórea, simplemente irreal. Me esconderé entre las nítidas imágenes de tu letargo inducido por el veneno de los recuerdos de una rosa marchita y seré yo quien descienda a la fosa del rencor. Nadaré en tus lágrimas corrosivas por el dolor que te causa un juego inhumano cuyo objetivo fue ser solo pasatiempo inconstante y las beberé en tu honor, ahogándome en ellas sabiendo que soy presa del mismo destino. Caminaré el resto de la eternidad por los parajes de una historia que se repite una y otra y otra y otra vez; de ése cuento sin fin, de ésa foto vieja en un marco roto, de la canción de la cuál es imposible aprenderse la letra, de los siempre presentes últimos alientos, del cerrar para siempre los párpados delante de más bello amanecer…

Wednesday, May 20, 2009

En la mitad de mi sueño confieso,
que no te he de escribir a ti oscuridad;
será este el último suspiro tieso
del cual es testigo mi absurda soledad.

Rodeada de pedazos de cielo,
mi alma ruega por un soplo de tu aliento
y mi pecho vahído sólo guarda nada
palpitante con la sensasión de... ahogo
causado por mi atroz demencia
perpetuado por la indiferencia
inexorable a mi mirada vacía

Friday, May 01, 2009

Miré el plano de mi vida a luz de una vela, con el sereno golpeteo de las gotas de una bienvenida tormenta primaveral en mi venta como música de fondo. Encontré, por casualidad, un crucero interesante, en donde el punto de convergencia de todas las direcciones se volvía el final del camino de ida y vuelta a cualquier lugar.

Friday, April 24, 2009

Quise darme la oportunidad de perderme en la profundidad de los colores con los que he decidido adornar las cuatro paredes que albergan mi vida, de ahogarme en los recuerdos que faltan por poner en cada mancha de pintura.

Caí en la tentación de acomodar cada uno de esos espacios en blanco por muros: el primero será para mis amigos, presentes o pasados; el segundo será para mi familia; un tercero para el ser amado y las fantasías que a él conciernan; el último será para mi filosofía. Quedaba vacío el techo, pero a él le destinaré las experiencias de mi soledad, las letras que narren a cualquiera que entre a mis dominios lo fantástico de mis imaginaciones.

Será mi techo el lugar en donde, con tinta de color carmesí, escribiré cada noche una canción de cuna para mi pasado; para que en paz me deje soñar con un futuro que, quizá, jamás llegue a completar; para que, en el presente en el que cierre los ojos y me hunda en la inconciencia, pueda entonces pensar que soy... y ser.

Tal vez de cada curva de mi caligrafía lluevan esperanzas que inunden el piso; el mismo que tantas veces no me ha dejado caer mas abajo en mis momentos de debilidad; el mismo que me ha acunado cuando mis lágrimas han rodado por mis mejillas... y en él encontraron su lugar; el mismo que me ha dado las bases para volver a levantarme y andar sin destino fijo; el mismo que será el lugar en el que yo descanse cuando llegue mi final...

Comencé a mover lentamente los pinceles: sabía muy bien que no me iba a ser fácil dejarlo a mi gusto pues, carente de habilidad plástica, mis intentos siempre fallidos de diseños únicos siempre eran eso: fallidos.

Llegó la noche y mi labor apenas comenzaba...

Monday, March 30, 2009

Anhelos...

Regresábamos al refugio. Habíamos ido al pueblo al amanecer y el recorrido era corto. Desayunamos junto al lago y volvimos a la cabaña.

Estaba hiperactiva, y de algún modo te convencí de ir a caminar por el bosque, lo cual comenzó siendo un inocente paseo de niños. Parecía que la luz del medio día alumbraba con ingenuidad el cenit de nuestra amistad. Pero a medida que avanzaba el sol, las tonalidades del cielo teñían el aire de sensualidad y erotismo reprimidos. Jugábamos sin darnos cuenta al juego que implica el paso a ser algo aún más profundo que el lazo que nos estrechaba. Te acercaste inconscientemente al borde el precipicio, y yo, locamente enamorada de ti, te seguí sin que me importaran las consecuencias. A los diecinueve, ¿qué efectos tienen importancia, cuándo lo que has querido por largo tiempo está a punto de suceder?

En el crepúsculo de ese día de primavera, un paraje totalmente oculto por laureles nos guardó el secreto de lo que fue transcurriendo en un silencio sagrado. Ni tú ni yo nos atrevimos a susurrar siquiera. Me acerqué lentamente para tomar tu mano, y me paralicé a la mitad. Surcaron mi osadía todos mis miedos e inseguridades. A pesar de ser camaradas de día, casi confidentes en las tardes y por las noches mías un sueño, te seguía admirando de lejos, como un marinero a una estrella; eterno guía del sendero de la vida.

Supongo que fueron mis ojos los traidores de mi secreto, pero en el momento en que tus pupilas se fijaron en la mías, no pude resistirme a nadar en ellas, a perderme en el misterio que guardan. La curiosidad fue siempre mi mayor debilidad, y eso lo sabías a la perfección. El tiempo se detuvo cuando tu alma leyó la mía y tu respiración se volvió lenta, como si conteniendo el aliento fueras a comprender mejor la profundidad de la emoción, a sentir la fuerza de la pasión.

Me acercaste a ti sin que yo me lo esperara. Accedí, y pronto estuve entre tus brazos. Me estrechaste suavemente contra tu pecho y escondiste la nariz en la base de mi cuello. Sutilmente yo también rodeé tu cintura y entonces me dí cuenta que me sentía completa, segura y sin temor alguno.

Una lágrima cayó por mi mejilla y un suspiro se escapó por entre mis labios. Buscaste la fuente del estremecimiento y besaste dulcemente el rastro húmedo de mi piel. Tus labios siguieron recorriendo mi cara hasta que el impulso pudo más que yo, y sin más preámbulo, los capturé con los míos. Fue un beso tierno, lánguido; perfecto.

Tenía los ojos cerrados, aún después del fin de nuestro primer beso; la quietud y el silencio que antes eran confortables, ahora me parecían hostiles, casi amenazadores. Intenté romper lo que nos encerraba como una campana de cristal inmaterial, mas tú lo impediste tocando el borde de mis labios.

Te acercaste a mi oído y me dijiste que no tuviera miedo. El tranquilo resonar de tu voz me causó un escalofrío placentero. Copié tus acciones y te susurré que contigo me era imposible temer. Me paré de puntillas y besé tu nariz. El nerviosismo se apoderó de mí; era consciente de mi inexperiencia en el arte de la seducción y de mi falta natural de sensualidad. Pero seguí adelante. Mi deseo de estar contigo podía confundirse con una necesidad imperiosa, que me llenaba de desesperación con cada minuto desatendida.

Tal vez notaste mi incertidumbre, porque tomaste la iniciativa. Te paraste detrás de mí y me rodearon tus fuertes brazos. Comenzamos a movernos, a bailar sin música, ya que el lento ritmo del desplazamiento de nuestros cuerpos lo dictaba la pasión. Eran muchos tiempos en uno, una mezcla perfecta de jazz y tango. Poco a poco, fui perdiendo la conciencia.

Comencé a sentir tu aliento en mi hombro desnudo, tus manos bajo mi blusa en el borde de mis jeans. La reacción fue inmediata: volteé a verte con los ojos cerrados. No necesité tu imagen, ya que mi inconsciente había memorizado esta escena. Mis dedos temblorosos encontraron los botones de tu camisa y se aventuraron por tu pecho. La luz de la luna llena quemaba en la memoria este momento.

Habíamos llegado al punto en dónde habría que decidir si nos ignorábamos o si cruzábamos la frontera de lo conocido… y al parecer no nos costó mucho tiempo llegar a una deliberación unánime. El beso que siguió fue más intenso, con una fuerza que arrasaba; provocó que se encendiera fuego en mí. Me derretí contra ti, y sin enterarme cómo sucedió, me vi rodeada por verde y mi espalda contra hierba áspera. Sentí tu cuerpo que me aprisionaba contra el mundo; mi paranoia quedó olvidada y te miré a los ojos con la esperanza que todo mi amor se reflejara en ellos.

Me sentí inquieta cuando no reaccionaste. Te quedaste quieto y en silencio, como si tus pensamientos se hubieran ido de tu cabeza; tal y como yo había hecho tantas veces antes, solo porque era divertido regresar a mi misma y encontrarme contigo sacudiendo la cabeza de manera condescendiente, dándome por mi lado. Supuse que debí haber hecho lo mismo, pero la verdad es que me aterraba la idea que, de un momento a otro, decidieras que lo que estábamos haciendo era un error y te marcharas dejándome con un corazón hecho pedazos.

Sonreíste con esa sonrisa torcida que sabías que me volvía loca. Fue de lo primero que noté en ti, pues te daba un aire pícaro, como de inocente niño travieso.


-¿Qué pretendes?- la pregunta salió sin que yo la formulara conscientemente.
-Nada.- Brillaron tus ojos junto a un susurro lleno de misterio- Bueno, nada que no pueda hacer que esto sea aun más divertido.
-¿Eso qué quiere decir?- tu actitud me alteraba; sabías que me desesperaba no entender las cosas.


Poco a poco nos fuimos sumiendo en un vórtice de intensidad indescriptible. Nuestros sentidos respondían al unísono con las emociones y el amor que flotaba en el aire se nos pegaba a la piel, protegiéndonos de la indiferencia del mundo. Nunca supe realmente cómo sucedieron las cosas; el orden del cosmos por primera vez perdió lo interesante. Para mí, sólo existías tú y el momento en que fuimos uno.

Desperté a la luz de una luna desnuda, igual que yo. Tus ojos se fijaron en los míos y los dedos entrelazaronse dulcemente. Tu voz irrumpió sutilmente en la algarabía de mis pensamientos… y se quedó ahí. No supe qué fue lo que dijiste, pero eso era trivial; sabía que ese momento era real y no deseaba que terminara; de haber sido por mí, habría aplazado el regreso a la cabaña hasta el final de nuestras vidas, pero el tiempo apremiaba nuestro encuentro con el resto del mundo.

Tuesday, March 24, 2009

Eres mi ruta de escape, mi rincón surrealista, las visiones esotéricas de un turbulento espíritu de cielos grises y lunas rotas.

Lanzas al viento del otoño las cenizas que vuelan por las ataduras del inconsciente libertino, que en su profundo color azul, me transportan a una dimensión desconocida de mí misma.

Recorres suavemente la cortina que oculta mi piel cetrina y rasgas sin clemencia mi existencia etérea. Vas por mis sueños llenando mi alma de moretones que me recuerdan tu exquisitamente dolorosa penetración perversa.

Te marchas satisfecho, y yo me quedo con heridas que arden en un arrebato de ácidos celos irracionales cuando veo cómo la miras.

Sólo entonces, mientras se quema el corazón, es cuando recuerdo que siempre creí en una mentira; una utopía que se volvió el centro de mi Universo.

Ahora eres sólo un extraño; un extranjero que viene solo de paso hacia un destino mínimamente más interesante que yo...

Thursday, March 19, 2009

Ilógica coherencia...

Compás, intento de danza
inimaginable: estrellas y buena cadencia
pusilámine forma que el pensamiento emancipa;
anhelos de leyendas en movimientos.


Dedícame memorias, que la obviedad no las mata,
se quema mi corazón por esperanza que acecha cada noche;
queda sincronizar tristemente lángido pecho y última vida
tantea sin lágrimas sólo inaudible pregunto suspiro.


Amigo poeta, amante poetisa; de luna esencia el verso
plácido segundo, cobijo archivo prosa bañada de aire
ardorosamente tratando enamorarte
reúnen tus labios cuerpos y quimeras
juego milenaria poesía grabada corazón desvanezca...

Thursday, February 19, 2009

Delirio...

Bleeding slowly through an already failed attempt of walking down this path. With every taken step, gushes of memories and hopes are spilt over the thorns of the reality faced by own decision.

A hurtful moan is heard over the distance, followed by an arrhythmic heartbeat and a sad melody... my fall will be for you, my love will be in you, you were the one to cut me, so I'll bleed forever...

A pause is made unconscious and alert. Paranoid, a glance is thrown over shoulders when the feeling of being watched became overwhelming. Keep on walking stiffly, nervousness getting hold of senses, self consciousness gripping tightly the sinful body.

Spirit chokes on irate tears, with pools of regret becoming so much to handle without losing the inner peace. Questions fly and take everything with them; no answers, no faith, no forgiveness, no soul, no ease.

Surreal absence of a utopian being; a haunt that never began and has no end. A thirst that travels through the body with the illusion of being with another. Dreams of finding the half that leads to the point of madness and rationality, the road and destination, the goal and the means. A mystic experience reserved for those who know how to love completely.

Even though being in an open landscape, freedom is a mere object of imagination. Guilt and sorrow consume any notion of independence: chains that prevent an escape from solitude, the one that shuts up passion and wisdom, that kills desire and sense...

Wednesday, February 11, 2009

¿Conoces el sentimiento...?

Admiro ingenuamente tu presencia, con un corazón que late tan deprisa que parece estático. No creo que sea tan sutil lo que he hecho, pero ¡vaya intuición femenina, que falla cuando más se necesita! Me pregunto si algún día ha de regresar de sus largas vacaciones en un bosque de utopía...

¡Qué suspiros logras arrancarme del alma! Ningún símbolo logra hacer eso, por más poderoso que sea... tú, creyendo que sólo eres uno... y yo pensando que todos los símbolos surgen de ti... Puede ser que seas símbolo y hombre a la vez... No busco la perfección absoluta, sino que mis ojos han encontrado lo que a ellos les parece perfecto... o sólo complementario... no lo sé.

¿Creerías tú, en algo tan efímero que es totalmente frustrante, y que al tiempo llena de serenidad si está a tu lado? Tampoco creí en ello hasta que me topé contigo y me golpeó la realidad que me llamaba. ¿Has sido tú, en otras ocasiones, capaz de convertir la conciencia de alguien en vapor? No, tal vez no. ¿Te ha sucedido a ti? Es posible que sí aunque, por el bien de mi esperanza, creo que debería no preguntar...

Me dicen que la curiosidad mató al gato... pero es mi naturaleza cuestionar... y hoy la incógnita que intento resolver es si tu conoces este sentimiento...

Wednesday, February 04, 2009

Tú ganas...

Te declaro abiertamente mi rendición incondicional. A estas alturas de la guerra me tiene sin cuidado perder, ya que lo que más me interesaba cuidar lo perdí desde el principio. ¿Qué tanto orgullo debo quitarme del alma para poder decirte de frente que te amo? Así sin mas, te amo...

Perdí el sendero que me lleva a ti, y tú encontraste un camino que te lleva a ella. Te vi mientras vagaba, y en la espesura del bosque me quedé dormida; cuando desperté, tú no estabas y mi búsqueda se volvió fútil.

Grito sin esperanza al viento. Pido al sol que ilumine tu paradero, aún a sabiendas de lo que he de encontrar. Y sólo quiero saber... ¿En dónde estás...?

Intentaré enterrarte y no voltear a verte. Tal vez llegue el día en que no necesite que apagues con tus besos la sed que me causa el deseo de ti. Dejaré de buscarte: la incomodidad de haberme guardado este secreto será mi penitencia; mi castigo al delito cometido contra las leyes del corazón. Mirarte de reojo podría ser el aliento que me falta para soportarlo, pero simple y llanamente sólo lo hará peor.

Seré egoísta por primera vez en la vida. Que la empatía supere por una vez al sentimiento; verte feliz será suficiente para complacerme a mí, para asegurarme que mi no actuación fue lo correcto...

Cada noche soñaré contigo. Con un eternamente inexistente nosotros... y al despertar mi pensamiento será "tú ganas..."

Monday, January 19, 2009

Pienso que estamos desnudos. Siento en la oscuridad nupcial tu ternura. Rememoro tu parpadeo telúrico, me absorbe tu humedad de niña, me tocas suavemente con tu ceguera de soñarme. Estamos aquí, en tu alcoba con las persianas respirando el vaho de tu aliento.

Miro tu desnudez y entonces caigo: me tienes totalmente a tu merced. No hay escapatoria y no quiero buscarla; tu cálido tacto me hace ver las estrellas. Estoy contigo en un viaje que, espero, dure toda la eternidad. Niño, ¿que has hecho de mí? me tienes suspirando como colegiala enamorada... tal vez así es... si sueño y no estas muero, necesito tu presencia... no te vayas...

Cabalgas entre los sonidos claros de mis estrellas. Mi sorda almohada que solo mira mis sueños crecer entre raíces y versos amanece también muerta, tú estás ahí. Tendida entre el silencio nupcial y la ausencia mortuoria. Trato de hilvanar unas palabras para cubrirte con ellas, pero no puedo. Se posa sobre mi boca tu lágrima, allá a lo lejos nace una amapola.

Amanece... comienzas a cubrir tu cuerpo con telas que retan a mi cordura. En silencio pido que sean tus manos un cinturón que corte la entrada de ilusiones a mi espíritu... o que de perdida lo liberen. Pero no, te acercas a mí, siempre en silencio. Despacio, tus dedos van quitando la sábana que cubre mi piel. Tus ojos encuentran los míos, y en ése instante se detiene el tiempo. No sé qué veo... o si quiera si veo. El aire se vuelve agua en la que nació la vida; es cómo si fuera el principio de todo... ha llegado el final.

Estás ahí en silencio... mirando amanecer, yo sin voz te toco. Usurpas mis entrañas, la silueta eterna de fuego. Estás ahí, dormida. Te nombran las cosas, mil nombres. Etéreo encuentro, silencio. Voz exacta. Poesía. Soy un hombre con claroscuros, soy un hombre con cuerpo, soy un hombre-

El fuego de tus ojos me consume. Expío ahora los momentos de incertidumbre. Insurrectos, mis labios deletrean tu nombre en una súplica que se desvanece en los límites del universo. Pretendo ser invencible, dura y fuerte cómo un diamante antes de ser encontrado... pero dentro, muy dentro de mi alma sé que en cuanto tus ojos se aparten de los míos, seré nada más un cuerpo; autómata, sin sensaciones, porque todo el goce de la vida te lo llevarás... no quiero ser sin ti ...

En silencio sólo se escuchan unas palabras... te quiero...

Y en mi memoria sólo queda una imagen tuya...grabada a fuego en mi corazón...





(Agradezco infinitamente a mi autor favorito por haberme permitido usar una de nuestras creaciones para propósitos de inspiración en este blog. Gracias, Víctor)

Monday, January 05, 2009

Hoy hubo una tormenta. El cielo teñido de gris fue mi lienzo, en donde plasmé el más nítido y hermoso retrato de tus ojos.

La lluvia y mis lágrimas fueron la tinta... dos colores parecidos que formaron el marco; mi anhelo le dio un balance a la luz y a la oscuridad de el misterio que albergan. La confusión fue el pincel que utilizaron mis ávidas manos.

Hice una impresión de tal celestial imagen para mis negros días, para mirarla en otros días de lluvia... para impedir que las descendientes gotas me borren tu recuerdo...

Cayeron las de hoy, y sin más se fueron lejos, sin volver la vista atrás. Esperaré. Tal vez algún día comprendas que yo sigo aquí...

Saturday, January 03, 2009

Historia de un imposible...

Te encontré de repente, mientras vagaba por la vida sin un destino fijo. Iba bailando plácidamente por cualquier camino atractivo, sin siquiera voltear a ver lo que tenía delante de la nariz... no me importaba nada, estaba en un trance del cuál salí cuando te dirigiste a mí.

Lentamente me fui percatando de un ser maravilloso, que sólo se mostraba transparente sin más que él. Y me vi arrastrada sin remedio al vórtice de una pasión desenfrenada, que estaba en el anonimato. Trataba de seguirte los pasos sin ser obvia... quería acercarme a ti y no supe cómo; supongo que sigo sin saberlo...

De la nada comencé a soñarte, a decir tu nombre sumida en la inconsciencia. Te veía en todos lados, incluso cuando me sentaba a dejar volar la imaginación. Cada imagen era etérea, sin más realidad que mis simples quimeras. Y entonces te fuiste volviendo una obsesión, firme pero flexible, casi racional... y fue cuando realmente comprendí lo visceral de mis emociones... lo inocuo de las ilusiones... lo genuino de mi sonrisa a cualquier recuerdo tuyo y mío... nuestro...

Paulatinamente, mientras el sentimiento se hacía mas fuerte y más maduro, las fantasías también cambiaron... y entonces me di cuenta de la naturaleza del deseo, del instinto que se dispara cada que estoy cerca de ti, de la humedad en mis labios... del sonrojo de mis mejillas si nuestras miradas se encuentran, del escalofrío que recorre mi espalda cuando intentas descifrarme... de la arrítmica aceleración de mi pulso y mi respiración cuando te miro... de la creciente duda de mí... de ti... de nosotros... inexistente nosotros...

Pensé que los impulsos me ganarían otra vez. Que me vería a mí misma repitiendo la historia de mi vida. Que en algún momento un desliz momentáneo me haría caer en el mismo error del que ya había perdido la cuenta. Me vi huyendo de todo el mundo; encerrándome de vuelta en mi utopía... Pero por alguna razón… ese momento no ha llegado. La racionalidad sigue superando al anhelo por ahora. Elegí que eligieras tú. Que sería paciente. Decidí no actuar, no por falta de motivos, sino por mera incertidumbre... o timidez...

Tal vez en un mañana... puede ser en un tal vez... quizá pueda alcanzarte, estrella...

¿Cómo es que puedes llevarme sin esfuerzo a la cima del éxtasis? ¿Cómo es que aún no te das cuenta del suspiro que lleva tu nombre, de la lágrima con firma exacta del poeta, con la vuelta que tiene el ritmo sensual de un jazz? ¿Cómo puedes ver lo evidente, saber acerca de lo más sublime, y al tiempo no reconocerlos en una mezcla imperfecta? ¿Cómo es que no detectas, cazador, a tu presa voluntaria, a la que cazaste sin la intención de hacerlo? ¿Cómo te hago olvidar al objetivo dañino y escurridizo, y notar al que ya capturaste?

Arte. Para mí, tú eres arte. En esencia paz, belleza en tu faz. Causas amor en ésta espectadora; emanas pasión de tu razón de ser.

Juro que te Amo. Juro que te extraño cuando no estás. Juro que me muero cada vez que tú te vas.

Eres armonía, eres fuente de poesía. Eres tentación desesperada, eres inspiración disimulada. Eres mi delirio, eres mi destino...

Tuesday, December 30, 2008

Definiciones y actos...

Amor: eres tú. Perfecto, suave, sereno. Hombre maravilloso, que no se ve de éste modo a sí mismo.

Amor; sí, tú. Alocado, arrebatado, activo. Poeta de la vida, que sin saberlo me enseñas a descubrir lo más sublime.

Amor: Pasional, sensible, sensato e ilógico. Artista que con tu instrumento provocas, calmas e incitas las respuestas más diversas.

Deshojas los pensamientos de ésta niña ilusa que deshoja margaritas por ti.

Exhalas mi retrato, mientras que yo inhalo una fantasía y suspiro con tu recuerdo.

Concibo mi Nirvana contigo a mi lado; mi Paraíso entre tus brazos. Mi Purgatorio es tu olvido; mi Infierno tu indiferencia.

Aurora en la oscuridad del invierno, lluvia en el agobiante calor del verano, ¿Qué sería del reloj sin el tiempo? Quizá lo mismo que sería de un verso sin un sueño... sin tu inspiración...

Thursday, December 11, 2008

¿Te preguntaste alguna vez
cómo el amor llegaría?
¿Si tendría morena tez
o princesa azul sería?

¡Ay niño! de sueños vives
respirando fantasías,
adicto a los imposibles
y pasas así los días.

¿No te has dado cuenta, vida
que yo frente a ti parada estoy,
esperando tu venida?

Sin saber el alma te doy,
está a tus pies tendida:
es toda tuya desde hoy.

Sunday, December 07, 2008

¿Qué puedo hacer cuando me siento tristemente enamorada? ¿Cuando amanezco con la esperanza bañada en lágrimas...? ¿Cómo te hago entender, corazón, que enamorarte no es buena idea?

Quiere un suspiro salir por entre mis labios, uno que tiene tu nombre escrito. La obviedad quema el aire que compartimos, que creo que es lo único que tenemos en común.

Y aun así... en serio pido que no te vayas. ¿Amigos? Tal vez. De poetisa a poeta... Súplicas en verso, declaraciones en prosa, rimas sin lógica, métrica que tantea el terreno del otro, ritmo plácido de un juego que sólo tú y yo conocemos...

Escucho transcurrir el tiempo: es el compás de tu corazón; el pretérito impreso en leyendas, tu presente escrito en poesía que ardorosamente me mata, un futuro inimaginable para mí. Me pregunto si el mío sigue latiendo... Sí, ahí está su lánguido palpitar, pero cada segundo se vuelve más inaudible y lento.

Me levanto por última vez de mi lecho. Hoy no pude dormir; soy pusilánime a las quimeras que mi mente se forma de nosotros. Si me queda vida, juro que tendré que huir de la noche, dado que ella es cobijo de amantes que se reúnen, sin más testigos que las estrellas, la luna y sus cuerpos.

Me acecha el pensamiento: ¿cómo se sentirá tu pecho presionando al mío? ¿llegaremos a sincronizar nuestros movimientos a la cadencia de una danza que es tan milenaria como la vida misma? Sacudo mi cabeza tratando de derrotar a mis anhelos... Y otro suspiro se escapa.

Perdona y emancipa a este intento de poetisa. Dedícame un verso para que por fin mi esencia se libere. Fírmalo, para que en el archivo de tus memorias mi existencia quede grabada y no me desvanezca con el último aliento que he de exhalar...

Te quiero...

Te extraño...

Me muero...

Saturday, December 06, 2008

Temblando, mis lágrimas caen sobre el último recuerdo de ti; una rosa marchita que dejaste encima de nuestro último poema.

Desciendo después, al negro abismo de la melancolía, el cuál ha de servir a ésta máquina imperfecta como lugar de descanso hasta el fin de los tiempos... Y sin querer pienso, presiento... ¿algún día volveremos a vernos?

Quisiera... sentir al menos una vez tus labios sobre los míos; saborear el aliento de tu alma. Saber si sabes a café y menta, tal cómo siempre te he imaginado. Tocar también tu pecho, descubrir el laxo palpitar de tu corazón.

Sueños... de amor, de pasión desenfrenada, de tiempos felices. Sueños de ti. Noches que me agobian con incertidumbre, noches en las que me consumen las fantasías irrealizables de un nosotros y un tal vez...

Deseos... de tu música, de tus palabras, de tus ideas, de tu paciencia, de la profundidad de tus emociones. De ver cómo mi soledad se derrumba cuándo tu voz y tus ojos martillan sobre la herrumbrosa jaula que encierra mi verdadero ser... y me cuestiono: ¿cómo fue que lo vislumbraste?

Sed... de tu sudor, del néctar tuyo, de tu respiración húmeda, de ti hombre maravilloso. De conocerte más a fondo, de satisfacer tus necesidades y tu lujuria. De ser tuya...

Hambre... del fruto de tus labios, de tu ávida mirada, de tu inspiración. Del calor que desprenden tus ojos al contacto con los míos.

Ganas... de proteger tu espíritu de todo dolor, de convertirme en tu musa, de unirnos entre mar y arena, con corazón carmín y piel canela, con manos de ave y labios de seda.

Friday, December 05, 2008

¿Recuerdas, vida,
aquellos días de invierno?
Mañanas rosas,
tímidos besos secos.


Dulces crepúsculos
roces suaves de tibia piel.
Cálidas noches
enredado en amorío.



Sólo memorias:
imágenes absurdas
manos de barro,
ojos de interminable sol.


Ya no más porque,
iracundo te marchas,
cadencia osada
¿o es que acaso volverías?


Es tu música
erotizante ritmo
el clímax, amigo mío
de un encuentro entre dos seres.


Ése sonido
arte que me inmoviliza;
mundano y opaco,
ruta hacia el feliz abismo.


Sólo enamórame:
instrumental melodía
ardiente acorde
susúrralo en mi oído.


Creo en tu arte,
bella alma vertida en papel;
sublime esencia,
en la memoria perdura.


Déjame soñar sin sentir,
que caer es un alivio;
ser que sin ser es,
ilusiones para cumplir.


Soñemos niño
días de luna llena
con noches de sol,
mariposas color de sal.


Baúles llenos,
pensamiento ávido de luz;
negra osadía:
hueles a una no me olvides.

Tuesday, December 02, 2008

Cette solitude accompagnée me tue. Cette dépendance m'enchaîne. Je ne veux pas déjà ma vie, je me dois prendre congé. J'ai besoin d'une rédemption inaccessible et imméritée. Peut-être personne ne me la donne ... Je condamne à l'éternel à déambuler maintenant dans une solitude absolue. Peut-être alors moi même peux être...

J'ai écrit mon adieu, je propose par que personne ne m'étonne. Le monde qui suit toujours vers devant. Ce n'est un châtiment plus que pour moi : la vie m'a donné les choses que je n'ai pas méritées ... oh un cœur : comment peux-je te faire me taire?

Je demande seulement que celle-ci une vie me cesse de faire mal...

Sunday, November 30, 2008

Preguntas cruzan por mi consciencia ¿Quién? ¿Qué? ¿Cuándo?

¿Quién eres tú? ¿A caso nada más producto de mis alucinaciones? No.

Eres ángel, guardián divino que quema los instintos de ésta mortal, expiando así mis blasfemos labios. Eres, a la vez, demonio que incita la más peligrosa de mis ambiciones. Eres viento que arrulla mi seguridad y despierta mis angustias. Eres semilla que sin saberlo ha germinado en mi. Eres tierra que oprime el cadáver de mi pasado. Eres agua en la que se potencian las reacciones gozosas de mi cuerpo.

¿Qué hiciste para llegar a obsesionarme? Ser inalcanzable, distante y frío. Ser intrigante y misterioso. Usaste tus armas más letales contra mí: unos ojos que tienen algo que decir y no logro descifrarlos y una sonrisa pícara e inocente al mismo tiempo.

¿Cuándo será el día en que llegue yo a ti? ¿Será cuando venza a mi timidez? Quisiera perderme en la forma de tu boca, ahogarme en la sal de tu sudor. Quiero ser yo la que te dé la más intensa experiencia y alcanzar juntos el Nirvana. Quisiera ser víctima feliz del fuego de tus pasiones.

Eres tú, o soy yo... por ahora sin un nosotros dos.

Friday, November 28, 2008

Soy lo feo, lo malo, lo inverosímil, lo destructivo.

Soy lo infrahumano, lo inaudito, lo primitivo, lo despreciable, lo inadmisible; el anhelo violento de tu sexo.

Represento todo lo que no debería, pero es.

Soy el pecado, la ironía, la represión, la condena, la tortura; la pasión encadenada.

Soy el miedo más profundo.

Soy la penitencia de todos los hombres deshumanizados.

Soy el cobijo de quienes no tienen un lugar entre ellos.

Soy el dolor más intenso, el lamento más etéreo, el grito más desgarrador; la ira que mueve y paraliza.

Soy los juicios y los estereotipos.

Soy lo extraño, lo que está “fuera de lo normal”, el rechazo.

Soy la duda, la incertidumbre y las decepciones.

Me odias o te soy indiferente, pero reconoces que existo. Y eso no me molesta, he de confesar gozosamente.

Me evitas, pero siempre te encuentro; me encuentras. Porque siempre estoy contigo; dentro, muy dentro, llenando de inhóspita desolación tu alma fértil.

Soy quien te dio a luz, quien te vio nacer.

Soy parte de ti. No puedes escapar, no puedes esconderte.

Me besas en la oscuridad de la noche. Acto seguido te seduzco. Dirijo tu odio y frustración al éxtasis de tus sentidos.

Y me prometo que te perderás en mí. Veo en tus ojos crecer la necesidad de alivio; huelo en el aire una súplica suave y temerosa; oigo en tu voz un gemido de placer.

Pero lo que más me mueve es tu sabor. Ése estímulo en mis labios; un dulce que me embriaga al punto de perder la razón.

Acaricias al pecado. Susurras que mi pecho es el paraíso; tu paraíso.

Y entonces lo sé: he logrado mi cometido.

Me vuelvo para marcharme y ruegas que no te deje. Te miro una vez más.

“Nunca lo haré”. Sonrío y me desvanezco a la luz de la aurora, que me quema cual brasa ardiente.

Volveré

…

Sunday, November 09, 2008

Hoy me sentí eterna. Casi como el viento. Invisible pero presente. Fue un momento totalmente mío. En medio de una multitud, una individualidad. Sublime, bella y delicada. Como aquel botón, justo antes de abrir sus pétalos para que el rocío de la mañana disperse su dulce aroma a los que se dan el lujo de detenerse a respirar.

Un rayito de paz cruzó por mi turbado corazón. Fue una sensación que aunque no duro mucho, persistirá en mi memoria. Porque ahora que sé que existe, lo buscaré hasta encontrarlo una vez más.

Un haz de esperanza iluminó mi conciencia y me di cuenta de lo bello que es el mundo si así lo quiere uno. Y ahora entiendo que la belleza es lo que hace a la vida digna de ser vivida.

Hoy dejé a mi espíritu ser libre, porque decidí que nada se puede si no dejamos a la inspiración fluir... y sin arte, las expresiones se vuelven fútiles...

Saturday, November 01, 2008

Quiero una muerte silenciosa para que pase desapercibida. Quiero una muerte escandalosa para que se entere quien se deba enterar.

Quiero una muerte placentera para que sienta alivio y tranquilidad. Quiero una muerte dolorosa para que siempre recuerde lo que se queda atrás.

Quiero una muerte húmeda que me lleve a donde la vida comenzó. Quiero una muerte seca que me obligue a seguir adelante.

Quiero una muerte que sea tan cálida que me queme la piel. Quiero una muerte tan fría que congele mi existencia.

Quiero una muerte que sea rápida para que no sepa que ya no soy. Quiero una muerte que sea tan lenta que la sienta, y con ella expíe todos mis pecados.

Quiero una muerte que libere. Quiero una muerte que condene.

Quiero una muerte que sea como una mentira, algo cierto sólo en mi cabeza. Quiero una muerte tan real que mis ilusiones queden liberadas.

Quiero una muerte eterna y efímera, bella y horrible, de amor y de odio...